Café, cosas que no conocías
La bebida más consumida en el mundo después del agua… el café
Hay muchas leyendas de su
origen y es complicado saber entre leyendas y realidad el origen exacto.
También creadas por la religión porque en un principio decían que el café era
del diablo.
La palabra café proviene
del árabe Gawhe que significa bebida vegetal, las plantas del café
son originarias de Etiopia, se expandió esta planta por África y Europa y poco
a poco hacia el resto del mundo.
En México, ésta es una de
las bebidas más populares y su producción en el país es tan amplia que
actualmente es el onceavo productor a nivel mundial.
En un primer momento el
café se consumía masticando los granos crudos o en una masa obtenida tras
machacar los frutos y mezclarlos con grasa. Más tarde el café se convirtió en
una bebida obtenida de la maceración de los granos en agua fría. A partir del
siglo XIII se procedió a secar los granos al sol y tostarlos al fuego antes de
preparar la infusión, tal y como se sigue realizando en la actualidad.
En México el café se
cultiva en 12 estados: Chiapas, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Guerrero, Hidalgo,
San Luis Potosí, Nayarit, Colima, Jalisco, Querétaro, Tabasco.
El sabor del café es un delicado equilibrio de características que se unen
para crear la taza perfecta. acidez, aroma y cuerpo son los componentes
ideales.
¿Cómo saber si el café que tomas es de calidad?
Al observar la crema se puede ver rápidamente si el café ha sido extraído
de manera correcta. Si es demasiado clara, significa que el café está
subextraido, es decir que no se ha sacado todas las mejores propiedades
del café.
Si la crema es demasiado oscura, con un botón blanco en el centro,
significa que el café está sobre extraído. Esto se debe generalmente a un
tiempo de extracción prolongado superior a los 35 segundos, posiblemente debido
a un molido demasiado fino que hacen que la extracción del café fluya muy
lentamente por lo tanto se quema y sacamos propiedades no deseadas de la
bebida.
No solamente poder ver la “calidad” del café mediante la vista sino también
a través del olfato.
Oliendo el café, se identifican los aromas por percepción directa. Estos
aromas pueden recordar a cítricos, chocolate y flores como el jazmín. Un café
que no sea de calidad, tendrá también aromas negativos, causados por varios
defectos en el grano o en el proceso de elaboración, podrá tener sabor a
madera, moho, goma quemada.
Lo que se debe buscar en un café es sentir el equilibrio entre los
componentes del sabor (amargo, ácido y dulce) y un aroma intenso.


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