El negocio que aniquila a la música

 



Hoy en día la música que domina las listas de éxito mundiales es casi toda igual, repite formulas dictadas por mercadólogos expertos que le roban a la música el sentido expresivo y la reducen a una forma sexualizada y misógina de el arte que logra vender a la sociedad actual un estereotipo de excesos, dinero y drogas con el que busca alterar los sentidos de la juventud y darles el suficiente ritmo para bailar.

Si bien esta descripción parece la típica “critica” de un resentido social desgraciadamente es mucho mas que eso, sobre todo cuando vamos al contexto histórico de la música popular, no es necesario mencionar que el primer párrafo parece referirse al Reggaetón, pero… Esa descripción podría referirse al Metal si estuviéramos en los años 80s y es que el problema de la música no es el genero que está de “moda” o que es tendencia, el problema es la sobre explotación de los mismos cliches aplicados una y otra vez para generar ventas. Sin dudas el Reggaetón y el Metal son muy distintos y eso no hace que ninguno de los dos géneros musicales sea malo, pero probablemente podamos demostrar que todos los géneros han sufrido de la misma transformación aun que se encuentren en distintos contextos sociales.

1.    El nacimiento de un nuevo género musical

Cada época ha sido marcada por un estilo de música que los compositores mas importantes adoptan para darle identidad a sus canciones, sin embargo, cada etapa ha visto morir su genero musical y nacer el de la siguiente, por lo regular ese género que nace viene desde el Underground de la música y suele ser un ritmo rebelde, que incita a la protesta, al señalamiento político y social (así era el Reggaetón en sus inicios) siempre siendo causa de criticas y de ataques que provienen de los medios de comunicación tradicionales porque esa música representa la voz de jóvenes queriendo gritar al mundo su manera de ver las problemáticas sociales

2.    El éxito de la nueva música

Cuando los seguidores de un género musical naciente logran que la sociedad lo adopte comienza algo que yo puedo llamar como “el proceso de adaptación” que es ese lapso en el que la sociedad comienza a consumir a los principales representantes de esta música “innovadora” y a su vez estos representantes conocen la fama y se adaptan a sus fans, en este proceso podemos incluir el posicionamiento del género. En donde se comienza a escuchar por todas partes y se comienzan a hacer famosos muchos representantes, durante este proceso los grandes empresarios encuentran a las figuras a quienes van a impulsar y comienzan su proceso de ventas masivas.

3.    La música de escritorio

Después del posicionamiento y todo el revuelo que se pueda levantar comienza la producción de estrellas, lo cual aleja al artista del estudio de grabación y básicamente las empresas se dedican a tomar la imagen de un cantante, exponerla de forma masiva y comenzar a producirle miles de “hit´s” que logren ganar visitas, reproducciones y ventas, cuando esa figura se desgasta… se encuentra otra y se repite el proceso, explotando al máximo los mismos cliches sonoros y visuales con el objetivo de repetir el éxito de las estrellas anteriores, convirtiendo aquel genero representativo de una época en música ordinaria que se produce únicamente como
una poderosa fuente de ingresos, sin alma, sin mensaje ni sentido, con representantes mediocres y prefabricados que caen una y otra vez en los aspectos mas exagerados de la cultura que representan.

En conclusión, los géneros musicales (independientemente de su calidad) inician como la expresión más visceral de el arte urbano, creciendo desde el fondo de la sociedad y alcanzando la cima del éxito por méritos propios de sus representantes he intérpretes, sin embargo, las industrias se encargan de sobre producir el genero hasta ahogarlo en su propio éxito y robarle así su identidad y su expresionismo reduciendo el arte de la música a una simple torre de billetes

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